Los Yaminahua, mantienen un perfil alto de tradicionalidad en su cultura material e ideología cultural, pero de una manera sosegada, por la influencia mercantilista del lado brasilero y los afanes de los misioneros evangelistas.
Aún sobreviven creencias importantes, pero ya no con la fuerza de una sociedad mayor, sino bajo la nebulosa de un pasado que se ha ido escapando de la memoria colectiva, dejando sólo algunos elementos básicos.
Religión y Mitología: La víbora sicuri, serpiente de agua, según ellos mismos, era la divinidad principal de su vida religiosa, por lo que, los Yaminahua no matan a las sicuri, salvo peligro de muerte para personas, ni a otras víboras, porque creen que en ellas reencarnan sus antepasados, e incluso que cada persona tiene una vida como alma a una serpiente.
Existe una división en los Yaminahua, que es entre los evangelistas y los no evangelistas, creyentes y no creyentes. Los creyentes se dividen a su vez en bautizados y no bautizados. Emergen rivalidades entre ambos, ya que los creyentes acusan a los otros de borrachos y estar perdidos, en manos del demonio y los no creyentes dicen que los evangelistas son aprovechadores, también los creyentes acusan a los no creyentes de ser los causantes de los castigos de Dios, mandando enfermedades y los no creyentes acusan a los evangelistas de enfermarlos con sus medicamentos extraños; a pesar de ello, en épocas de crisis y epidemias, evangelistas y no evangelistas, vuelven a sus practicas mágico-religiosas.
La magia y el curanderismo están fuertemente reforzados por el consumo de la ayahuasca (banisteriopsis caapi), alucinógeno poderoso, que utilizan en sesiones de curaciones y reconcentración espiritual comunitaria, para escuchar consejos y predicciones de los espíritus totémicos de la selva (animales) y de los antepasados. Los Yaminahua tienen creencias y prácticas especiales a los difuntos, que incluyen la entonación de canciones funerarias.
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